Tuesday, September 30, 2014

Ojalá te enamores, se dice que es una maldición árabe.


“Ojalá te enamores”. Así reza una maldición árabe. Lo cierto es que su origen es tan incierto como el del sujeto que de pronto –y de la nada-, irrumpe en nuestra vida para desestabilizarla. “Ojalá te enamores”. Es la peor maldición. Más que un buen deseo, una sentencia mortal.
Aqui unas de las rzones:
El enamoramiento es un estado de desquicio. De idiotez absoluta. De descontrol de las funciones más elementales de lo cotidiano. Nos volvemos estúpid@s, no reflexionamos ni entramos en razones. Nos volvemos tont@s. Dependientes. Perdemos los reflejos. Los síntomas son claros y espantosos. Y se manifiestan ante la sociedad cuando logramos comprender la frase letal: “estoy enamorad@”.

Hay maneras de evitar que la enfermedad se vuelva irreversible. Una de ellas es estar alerta ante los siguientes síntomas:

-Comenzamos a idealizar. Él o ella se transforma en Dios. El único. El mejor. Todo lo que hace es lindo, dulce y enternecedor. 

-Un llamado telefónico es una dulce melodía. Saber que se acordó de nosotras es suficiente para iluminarnos la vida durante una semana. Magnificamos cualqui er gesto en la errónea idea de que “él” está rendido de amor.

-Cualquier frase del Romeo aparece como un escrito de William Shakespeare. Le atribuimos al candidato una intelectualidad inexistente. 

Pero al caer en ese grave herror, más temprano que tarde se terminará el encantamiento. No seremos felices ni comeremos perdices. El príncipe se mostrará como el sapo que siempre fue. Y querremos devolverlo al charco. 

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