Cuándo se trata de cocinar, el mejor aceite es aquel que está compuesto principalmente de ácidos grasos monoinsaturados. Los aceites procesados contienen todo lo contrario, altas cantidades de ácidos grasos saturados, considerados la grasa menos saludable por todas las autoridades sanitarias aunque las grasas saturadas procedentes de fuentes naturales pueden tener algunos beneficios.
En contra de lo que muchos puedan creer, la grasa es una parte muy valiosa de la dieta. Por ejemplo, en la grasa se encuentran disueltas las vitaminas liposolubles y nos aportan ácidos grasos esenciales imprescindibles para el funcionamiento del organismo.
Uno de los aceites más saludables es el aceite de oliva. También se consideran bastante saludables los aceites de muchos frutos secos, como el aceite de cacahuete, o el aceite de girasol y otras semillas, todos ellos con alta cantidad de ácidos grasos poliinsaturados que también se consideran saludables. Si se consumen aceites de frutos secos hay que tener cuidado con las alergias, especialmente las alergias a cacahuete y nuez, las cuáles suelen ser severas.
Los aceites que deberías evitar
Los aceites que contienen una gran cantidad de grasas saturadas son las consideradas como “no sanas”, especialmente si la grasa saturada se ha obtenido mediante hidrogenación. Las denominadas “grasas hidrogenadas” se obtienen mediante un proceso de hidrogenación industrial y suele ser sólidas, como el Crisco y otras margarinas hidrogenadas.
En cuánto a las calorías, todos los aceites son alimentos muy calóricos por lo que hay que consumirlos con moderación. Utilizar sartenes y ollas antiadeherentes permite cocinar eficazmente con menos aceite. Además, se puede dosificar el aceite utilizando un spray para poner la menor cantidad de aceite necesaria. Los fritos añadirán muchas calorías a los alimentos, por lo que se deben evitar y cocinar más a la plancha o al horno, ya que estas formas de cocinar requieren menos aceite.

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