Para labios atractivos: Habla con palabras como
Dios te hablaria, palabras amables.
Para ojos adorables: Busca lo bueno en las personas y
como Dios te veria.
Para una figura esbelta: Comparte tu comida con el
hambriento.
Para un cabello hermoso: Deja que un niño pase sus dedos
a través de ellos una vez al día.
Para el porte: Camina con el conocimiento de que Jesus
esta a tu lado y que nunca caminarás sola. Con las personas, aún que las cosas tienen que ser
reafirmadas, renovadas, revitalizadas, reclamadas, y redimidas; nunca pases por encima de nadie.
Recuerda, si alguna vez necesitas una mano que te ayude la encontrarás al final de tu propio brazo.
A medida que envejeces, descubrirás que tienes mas y mas cerca a Dios, y tienes dos manos, una para ayudarte y sostenerte de el, y la otra para ayudar a los demás.
La belleza de una mujer no está en las ropas que usa, la figura que ella tiene, o la forma que peina su pelo.
La belleza de una mujer debe verse en el interior de sus
ojos, porque esa es la puerta al corazón, el lugar donde habita el amor.
La belleza de una mujer no está en su rostro, pero la
verdadera belleza en una mujer está reflejada en su alma y en sus actos.
Es el cuidado que amorosamente da, la pasión que ella muestra, y la belleza de una mujer solo crece con el pasar de los años y con la ayuda de Dios!
Es el cuidado que amorosamente da, la pasión que ella muestra, y la belleza de una mujer solo crece con el pasar de los años y con la ayuda de Dios!

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