La palabra tentación tiene un significado distinto para cada persona. Algunos tienen problemas para controlar su lengua, otros batallan con el impulso de usar drogas o de consumir alcohol. Muchos luchan una guerra secreta con sus apetitos sexuales o infidelidades.
No
importa con lo que usted esté luchando, sepa que no está solo, que no es la
única persona que tiene dificultades para tomar las decisiones correctas. La
tentación ha sido definida como "la atracción a cometer un acto
imprudente o inmoral, especialmente por una recompensa ofrecida (o
percibida)". Eso es lo que hace que el proceso de tomar una decisión
produzca mucha tensión. La buena opción puede parecer poco atractiva
superficialmente, en tanto que la negativa tiene un atractivo especial.
Sentimos
tensión cuando estamos decidiendo entre lo que debemos y lo que no debemos
hacer. Esta lucha no es imaginaria; el cuestionamiento "debo o no
debo" no es un ejercicio intelectual aislado. Se está librando
una verdadera guerra dentro de nosotros.
La
raíz de este conflicto se llama pecado. Por naturaleza todos hemos
nacido pecadores y estamos separados de Dios; es decir, tenemos un deseo de
vivir como queremos en lugar de hacerlo lo que Dios manda. Para entender esto
es que Dios envio a su Hijo Jesucristo que murió en la cruz para pagar el
castigo por el pecado y asi reconciliarnos a Dios.
Satanás
jamás puede obligarnos a hacer nada. Su poder se limita a la
manipulación y al engaño (2 Corintios 11:3); Juan 8:44). Puede
impulsarnos a tener muchos deseos de hacer o decir algo, pero literalmente no
puede forzarnos a hacerlo. Sí, Satanás es un enemigo formidable y su intención
de hacernos caer en sus trampas y sus lazos nunca cambia. El Señor Jesús nos
advirtió: "... él ha sido homicida desde el principio, y no ha
permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando hablas mentiras,
has caido en su trampa; porque es mentiroso, y es el padre de mentira"
(Juan 8:44).

No comments:
Post a Comment