El conformismo, es el asesino de
muchos sueños en la vida de las personas.
Así de simple, en ocasiones vemos
cómo la gente se la pasa de problema en problema, sólo por el hecho de que
están conformes con sus vidas.
Es algo paradójico, realmente. No
hay paradoja más grande, que la de aquella persona que se siente mal con su
vida, y aun así está mal, justamente por conformarse.
Las personas se conforman con su
sueldo, con su trabajo, su pareja, sus amigos y su vida. Ellos llegan a una
zona de confort que les impide ver que hay posibilidades de estar mejor, de
vivir mejor y de tener mejores cosas.
Cuando estamos viviendo una vida
difícil, con tristeza, con depresión o o estrés, pensamos que estas cosas son
naturales y forman parte intrínseca de la vida.
“No hay felicidad completa” —alegan
muchos. Por el hecho de que a ellos “no les ha tocado” ser felices. O más bien,
porque ellos no han creado su propia felicidad.
“La belleza está por dentro” —dicen
los que no son muy atractivos. Porque ellos se conforman a pensar cosas que
creen los reconfortará. Sin embargo, dicho conformismo realmente los mata
lentamente.
Conformarnos con las situaciones
que vivimos, por pensar que es imposible crear unas mejores, es sencillamente
fatal.
El conformismo nos lleva a pensar
que está bien ser pobre, gordo, feo, e ignorante. Es posible ser más atractivo,
es posible adelgazar, es posible enriquecerse legalmente, y es posible adquirir
grandes conocimientos.
Todo esto, de la nada, empezando
desde cero y en todas las ocasiones, sin invertir un solo centavo al principio.
Que la gente no sepa cómo hacerlo, es muy diferente y no puede ser excusa para
decir que es imposible mejorar.
Y que crean que es muy difícil
mejorar, tampoco es excusa para que se queden dónde están, anestesiados por su
mediocre mentalidad. Simplemente hay que tener la convicción de que contamos
con el poder para crear mejores condiciones humanas y de vida.

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