Hay dos notables códigos de honor que pretenden suplir a la moral:
1) el derecho civil, sobre todo en países sajones; y
2) la decencia, en todas partes.
Si la ley civil lo permite, entonces
está bien, como el siguiente ejemplo: Y pensamos que no es lícito, cuando se
trate del aborto, y pensamos, si se hace con decencia con toda
limpieza, buenos modales y en buena hospital o lugar, entonces está
bien, y pensamos que no es lícito, aunque se trate de un asesinato.
El hombre sin moral sonríe y piensa: Pobres imbéciles, así nunca van a ganar dinero. No lo estoy inventando; me lo han dicho, y me parece muy bien... ¡pero muy bien!... que el hombre sin moral se defina: el dinero es su valor, el dinero es su dios, o el poder, o la fama, o el placer.
Pero que entonces no se queje cuando con todo su
dinero y poder la enfermedad le impida comer, ni cuando la impotencia le dificulte el
sexo, ni cuando la vejez le impida viajar, ni cuando se quede solo y dependa de
un sirviente para moverse y
asearse, ni cuando la decrepitud le impida mandar, ni cuando el temor a la
muerte lo paralice, ni cuando se peleen su herencia en su funeral, ni cuando
disfrute su dinero el nuevo marido de su viuda. ¡Vaya grandeza, la del hombre
sin moral!
La persona sin moral la vida se le va haciendo difícil; y no sólo eso, sino que también él les va haciendo la vida difícil a los demás.

No comments:
Post a Comment