Es normal que hoy día nos preocupemos literalmente por todo. Vivimos en
un mundo tan estresado y lleno de responsabilidades que el pensar en que no
tenemos ninguna preocupación ¡nos hace preocuparnos más! Nos sentimos que si no
estamos en la continua búsqueda de una solución, quizás no somos lo
suficientemente ambiciosas para conseguir nuestras metas. Estas son algunas de las situaciones por las que nunca debemos preocuparnos
CUANDO EL TRÁFICO NO AVANZA
A todas nos ha pasado: estás tarde para algo, y de repente, el tráfico
te juega una mala pasada y deja de moverse; o el autobús no llega; o el
subterráneo se retrasa. Pero la verdad es que no importa cuántas veces toques
la bocina o lo fuerte que suspires y voltees los ojos cuando el autobús no
llega, ya estás tarde y no puedes hacer más nada. Puede que tu jefe se moleste
pero probablemente, si saliste a tiempo, habrá otras personas que también
¡vayan a llegar tarde como tú!
Así que estos momentos puedes usarlos para calmarte, meditar en vez de
estresarte por un carro que no se mueve delante de ti.
NO HACER EL EJERCICIO DIARIO
Puede que seas súper
activ@ o que estés en un plan para perder peso. Pero es más común de lo que tu
preocupación te deja ver. La alarma no sonó, estás súper más cansada de tanto
trabajo, dormiste mal porque tu pareja te dio un concierto de ronquidos. Sea
cual sea la razón y no puedas ir a ejercitarte un día, pues listo, no lo
hiciste. No se perdió nada. No vas a engordar 10 libras por no hacerlo.
Además que hacer
ejercicio cuando andas súper apurada o súper cansada puede llevarte a
lesionarte y eso sí te obligará a suspender tus ejercicios por largo tiempo.
Tomate una pausa, recarga energías y vuelve mañana con toda la fuerza.

No comments:
Post a Comment