Búhos o noctámbulos toman más riesgos
¿Te gusta desvelarte en la fiesta o haciendo lo que te sea
divertido, o prefieres levantarte temprano para comenzar tu día? Un
estudio realizado por la revista científica Evolutionary
Psychology asegura que los patrones de sueño están relacionados
con rasgos de carácter importantes y el comportamiento de las
personas, sobre todo para tomar más riesgos si se es noctámbulo.
Las mujeres que son amantes de la noche comparten la misma
alta propensión a tomar riesgos que los hombres, según un estudio reciente
realizado por un profesor de la Universidad de Chicago. Las personas que
prefieren quedarse despiertas hasta tarde y por ende, se despiertan tarde la
mañana siguiente son muy diferentes a los madrugadores, afirmó el autor del
estudio Darío Maestripieri, profesor de desarrollo humano comparativo.
Los “búhos nocturnos”, hombres y mujeres, son más propensos
a estar solteros o tener relaciones a corto plazo […] en comparación con los
madrugadores. Además, los hombres amantes de la noche reportaron tener el doble
de parejas sexuales que los hombres madrugadores”, dijo Maestripieri.
Este análisis se basa en los datos de una investigación
anterior de más de 500 estudiantes de posgrado en la Escuela de Negocios de la
Universidad de Chicago. El estudio inicial evaluó la aversión al riesgo
financiero en los estudiantes masculinos y femeninos y encontró que los hombres
están dispuestos a correr más riesgos financieros que las mujeres. Las mujeres
con niveles elevados de testosterona, sin embargo, eran más similares a los
hombres en la toma de riesgos financieros.
Maestripieri quería averiguar por qué los hombres son más
aventureros que las mujeres. El investigador tenía curiosidad de saber si los
patrones de sueño influía en estas tendencias a través de una asociación con la
personalidad y en la búsqueda de la novedad.
Los
participantes (110 varones y 91 mujeres) proporcionaron muestras de saliva para
evaluar sus niveles de cortisol y la testosterona. Esos niveles se midieron
antes y después de que los participantes realizaran una prueba informatizada de
sus tendencias hacia la aversión al riesgo financiero. Los
voluntarios también describieron su propia disposición para asumir riesgos y
dieron información sobre sus patrones de sueño.
Obviamente, los hombres tenían niveles de cortisol y
testosterona más altos que las mujeres; sin embargo, de noche las mujeres búho
o noctámbulas tenían niveles de cortisol comparables tanto a los de los hombres
nocturnos como a los de hombres madrugadores. El estudio de Maestripieri
sugiere que los altos niveles de cortisol pueden ser uno de los mecanismos
biológicos que explican la toma de riesgos más altos en los noctámbulos.
Explica que algunas personas tienen niveles elevados de
cortisol crónicos, independientemente de la tensión, que se sabe que aumenta el
cortisol por períodos cortos de tiempo. Estas personas tienen un metabolismo
alto, alta energía y excitabilidad. Además, un nivel alto de cortisol está
asociado con la función cognitiva superior y algunos estudios muestran que las
personas exitosas, de alto rendimiento tienen niveles más altos de esta
sustancia.
El documento destaca que los hombres duermen menos en
general y que más hombres que mujeres se consideran amantes de la noche.
Maestripieri indicó preferencias por levantarse temprano o tarde son cuestiones
biológicas y genéticas, pero también pueden estar influidas por factores
ambientales como el trabajo por turnos o crianza de los hijos. Las
diferencias de género en los patrones de sueño surgen después de la pubertad y
se debilitan o desaparecen después de las mujeres llegan a la menopausia.
Desde una perspectiva evolutiva, se ha señalado que el rasgo
noctámbulo puede haber evolucionado para facilitar el apareamiento a corto
plazo, es decir, las interacciones sexuales que se producen fuera de la
monogamia. Es posible que al principio de nuestra historia evolutiva, la
actividad física en las horas de la tarde aumentó las oportunidades para
participar en actividades sociales y de apareamiento, cuando los adultos
estaban menos agobiados por el trabajo o la educación de los hijos”, explicó
Maestripieri.
Los hallazgos de que los noctámbulos tienen menos
probabilidades de tener relaciones a largo plazo, así como un mayor número de
parejas sexuales apoyan esta hipótesis.

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